Una web no se termina nunca
Cuando te compras un coche que utilizas para trabajar y empiezas a usarlo no se termina nada, continúas invirtiendo: necesitará gasolina, mantenimiento, limpieza, reparaciones, seguro, mejoras… y finalmente renovarlo.
Con las webs y tiendas online sucede exactamente lo mismo: cuando se publica es precisamente cuando empieza todo, y la web necesitará que continúes invirtiendo en ella. En mejoras, nuevas prestaciones, mantenimiento, SEO y SEM, y finalmente en renovarla.
Es demasiado frecuente que haya clientes que todavía dejen vegetando su web una vez publicada, considerando que los mantenimientos y mejoras son un gasto y no una inversión. O peor, clientes que se ofenden con su webmaster porque “esto no me lo avisaste” o porque “me quieres exprimir”.
Cuando se presupuesta una web o e-commerce, es imposible hacer una lista de todo lo que se puede y debe hacer una vez publicada, sencillamente porque es infinito. Y tampoco se trata de que el webmaster quiera exprimir al cliente: sencillamente le asesora e informa sobre las opciones que tiene para ir manteniendo, optimizando y mejorando el rendimiento de su web.
Invierte en tu web, es el centro del universo de tu comunicación.
